La Biblia advierte sobre una apostasía global que marcará el fin: señales, juicios y el avance del anticristo.

La historia del pueblo de Israel se repite desde la antigüedad hasta nuestros días en el cristianismo moderno.
Así como los israelitas cayeron en apostasía e idolatría, yéndose detrás de los baales y becerros de oro, muchos creyentes de hoy se han apartado de la verdad.
Ellos, que fueron el pueblo elegido por Dios, comenzaron a ignorar los mandamientos que Jehová les había dado a través del profeta Moisés (Jeremías 2:1-37).
El paralelismo entre Israel y la iglesia actual
Nuestra iglesia se asemeja a un prototipo de los tiempos de los reyes de Israel y Judá, desde Roboam hasta Sedequías.
Durante 400 años, líderes corruptos llevaron al pueblo a olvidarse de las promesas de Dios.
Al igual que los reyes gobernaban por décadas, hoy vemos pastores que sirven por 40 años sin guiar al pueblo a un verdadero arrepentimiento. El resultado: un cristianismo tibio, idólatra y alejado de la Palabra.
El juicio de Dios y la apostasía
Así como Dios entregó a Israel en manos del enemigo, la apostasía actual prepara el camino para el anticristo y la gran tribulación.
Vivir con un pie en el mundo y otro en las cosas de Dios es un peligro mortal.
Muchos cristianos de hoy repiten el mismo error.
Ejemplo bíblico: Jeremías y la resistencia a la verdad
Jeremías 20:1-18 (NBV):
“…todo el tiempo he tenido que anunciarles desastre, horror y destrucción… si digo que nunca más volveré a mencionar al Señor… tu palabra es como fuego dentro de mí…”
Los profetas fueron perseguidos, encarcelados y rechazados por advertir del juicio. Lo mismo ocurre hoy con quienes reprenden el pecado.
Del camino lento a Babilonia al camino lento a la Gran Tribulación
Hoy, muchos líderes siguen el ejemplo de Balaam o de los hijos del sacerdote Samuel: avaricia, vanidad y falsas profecías.
Aunque Dios ha mostrado paciencia, el Día del Señor llegará como en tiempos de Noé: de repente y sin escape.
La era de los reyes y su fin
Después del cautiverio, Israel regresó sin reyes. Dios les había advertido que pedir un rey era rechazarlo a Él (1 Samuel 8:7).
Hoy, muchos rechazan la corrección, pensando que es opinión humana, cuando en realidad es palabra de Dios.
El cristianismo de los últimos días
En muchas iglesias, el Espíritu Santo se ha apartado:
- Servicios centrados en entretenimiento y emocionalismo.
- Predicaciones enfocadas en materialismo y autoayuda.
- Falta de diferencia entre creyentes y no creyentes.
Jesús dijo: “Mi casa será llamada casa de oración” (Mateo 21:13), pero hoy, la confusión y el desorden predominan.
Conclusión y advertencia final
El hombre ha perdido el temor a Dios, y la maldad ha sobrepasado los límites.
Muchos ya no se congregan, sino en sus casas por la corrupción en las iglesias.
La puerta está a punto de abrirse para el juicio divino.
Apocalipsis 3:3
“Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete…”
